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Desde instructivos a mentorías

El trabajo de la Universidad de Chile para incorporar la igualdad de género en la carrera académica

Al igual que ocurre en la sociedad, en la academia las desigualdades de género también están presentes. Si bien la matrícula de hombres y mujeres en pregrado es paritaria, en magíster y doctorado la participación de hombres alcanza el 57 por ciento, lo que finalmente repercute en que las mujeres cuenten con menos posibilidades de mejorar sus condiciones laborales.

El Reglamento General de la Carrera Académica reconoce y valora todas las labores académicas realizadas por mujeres académicas.

El Reglamento General de la Carrera Académica reconoce y valora todas las labores académicas realizadas por mujeres académicas.

Claudio Olea, director de Desarrollo Académico, VAA.

Claudio Olea, director de Desarrollo Académico, VAA.

Paulina Berríos, jefa de la Unidad de Análisis Institucional de la VAEGl

Paulina Berríos, jefa de la Unidad de Análisis Institucional de la VAEGl

En cuanto a la carrera académica, las mujeres se concentran mayoritariamente en las jerarquías más bajas, mientras que la más alta jerarquía (profesores titulares), está claramente masculinizada con un significativo 80 por ciento de hombres, lo que incide en su participación en proyectos de investigación.

Por otro lado, respecto a los fondos de investigación, aspecto que influye en el desarrollo de las carreras, del total de fondos externos de investigación otorgados a la Universidad al año 2018, un 60 fueron asignados a hombres. En cuanto al rol en los proyectos de investigación, solo un 29 por ciento de mujeres figura como investigador responsable.

Este fenómeno es uno de los focos del proceso de certificación en estándares de igualdad de género en el que se encuentra la Universidad de Chile, iniciativa conocida como sello Genera Igualdad. En este marco, destacan iniciativas desarrolladas por el plantel para ir cerrando paulatinamente las brechas de género que existen en la academia.

Entre ellas, se encuentra el Reglamento General de la Carrera Académica, que reconoce y valora todas las labores académicas realizadas por mujeres académicas; el Instructivo de Buenas Prácticas y Acciones para el Fomento de la Equidad de Género, que promueve la contratación de mujeres, la presencia equilibrada de hombres y mujeres en las evaluaciones, y que la maternidad no signifique un freno para su desarrollo, entre otras; y el Programa de mentorías, que acompañará el desarrollo de las carreras de las profesoras.

Claudio Olea, director de Desarrollo Académico de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos, contextualiza este proceso y recuerda que “en el capítulo del cuerpo académico, que se hizo en el marco del proceso de acreditación 2018, observamos las brechas de género y se vio la necesidad de crear la dirección de Desarrollo Académico que tiene como uno de sus principios básicos la disminución de estas. En este sentido, se conecta y hace sinergia con el sello Genera Igualdad, que vino a catalizar la labor que se estaba realizando”.

“Gracias a indicadores de género pudimos llegar a hacer un análisis muy profundo, no solo contamos con los datos por facultad, sino que llegamos a conocer la realidad que tiene cada uno de los departamentos de la Universidad. Esto permite generar acciones concretas a cada realidad. Hay departamentos que son más feminizados, quizá ellos necesitan tener una mirada del género subrepresentado; pero también ese departamento por más mujeres que tenga tiene una brecha en cuanto a la jerarquía”, explica el director.

Indicadores con enfoque de género

Respecto a la importancia de los indicadores, Paulina Berríos, jefa de la Unidad de Análisis Institucional de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional (VAEGl), explica que “la incorporación de la perspectiva de género no solo significa la desagregación de los datos según sexo femenino y masculino, sino que también los análisis aportan a la comprensión y diagnóstico de estas realidades. En base a evidencia, la toma de decisiones en los ámbitos de la gestión institucional puede ser más significativa a la hora de implementar políticas y normativas que rigen la organización”, afirma Berríos, quien destaca que “el sello de género también atraviesa la gestión de la información y el tratamiento de datos en la Universidad de Chile”.

Actualmente, desde la Unidad de Análisis Institucional, “nos encontramos trabajando en la edición de un boletín STEM que aborda la situación a nivel de estudiantes, en colaboración con la Dirección de Género de FCFM y DIGEN. También estamos haciendo un análisis de la participación femenina en los cargos directivos de la Universidad de Chile, a la vez que estamos realizando un estudio exploratorio sobre medidas para promover a las mujeres en posiciones de liderazgo en la gestión académica y estratégica en las universidades. Un tercer estudio se refiere al análisis de brecha de remuneraciones según sexo”, agregó la jefa de la Unidad de Análisis Institucional de VAEGl.

Mentorías para el desarrollo de las carreras

Claudio Olea sostiene que es un desafío para la Dirección de Desarrollo Académico fomentar y apoyar integralmente el desarrollo de la carrera académica. “Partimos con mentorías en la Facultad de Artes y ahora en Filosofía, lo que se busca es acompañar a las profesoras para que puedan cumplir los requisitos que se exigen para ascender en la carrera. El desafío a corto plazo es implementar las mentorías en todas las facultades de la Universidad de Chile”.

Puesto que cada unidad académica tiene necesidades diferentes, se diseñaron cinco tipos de mentorías que se aplicarán de acuerdo a cada realidad local y en coordinación con sus respectivas autoridades.

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