Desigualdades educativas

5 claves para entender la magnitud de la brecha de género en educación

5 claves para entender la magnitud de la brecha de género en educación
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Investigaciones del Instituto de Estudios Avanzados en Educación y del CIAE de la U. de Chile muestran que las brechas de género en aprendizaje, especialmente en matemáticas, aparecen tempranamente y pueden influir en las trayectorias educativas y laborales.
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La investigadora del CIAE y académica del Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Chile, Alejandra Mizala, advierte que avanzar en equidad educativa requiere transformar prácticas del sistema escolar y monitorear las trayectorias de hombres y mujeres.
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La investigadora del CIAE Lorena Ortega explica que las brechas de género en matemáticas aparecen tempranamente y pueden ampliarse a lo largo de la trayectoria escolar.

Chile ha avanzado de manera importante en el acceso de las mujeres a la educación, así como en sus años de escolaridad. Sin embargo, la evidencia muestra que las desigualdades de género no han desaparecido: se manifiestan en los resultados académicos, en las experiencias cotidianas dentro de la escuela y en las trayectorias educativas y ocupacionales que siguen hombres y mujeres.

Investigaciones desarrolladas por académicas del Instituto de Estudios Avanzados en Educación y del CIAE de la Universidad de Chile muestran que estas brechas aparecen tempranamente y se intensifican a lo largo del tiempo. Esto influye en las decisiones vocacionales, en las trayectorias académicas y, posteriormente, en las oportunidades laborales.

La evidencia indica, además, que estas diferencias no se explican por características biológicas o individuales, sino por factores sociales, culturales e institucionales que moldean las experiencias y los resultados educativos de niñas y niños.

“La equidad en educación no depende únicamente del acceso. También requiere monitorear las trayectorias educativas, transformar prácticas del sistema escolar y evaluar los resultados finales que experimentan hombres y mujeres”, sostiene Alejandra Mizala, investigadora del CIAE y académica del Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Chile.

A partir de esta evidencia, estas son cinco claves para comprender el fenómeno:

1. Las brechas en matemáticas siguen siendo particularmente altas

Uno de los ámbitos donde las desigualdades de género se manifiestan con mayor claridad es en el aprendizaje de las matemáticas.

Los resultados de PISA 2022 muestran que en Chile existe una brecha cercana a 16 puntos en matemáticas entre niños y niñas, lo que equivale aproximadamente a casi un año de aprendizaje. Con ese resultado, el país se ubica entre las economías con mayores brechas de género del mundo (tercero entre los 81 sistemas educativos evaluados).

A juicio de la investigadora del CIAE y académica del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, Lorena Ortega, la evidencia internacional muestra, además, que la magnitud de estas diferencias varía entre países y se relaciona con factores como las normas culturales, la igualdad de género en la sociedad y las características de los sistemas educativos. “Esto indica que las brechas no son inevitables ni naturales: su magnitud depende de contextos sociales y educativos específicos”, agrega.

2. La pandemia amplificó las brechas en matemáticas en Chile

La evidencia reciente muestra que la pandemia tuvo efectos importantes en las trayectorias de aprendizaje de las matemáticas, y que estos impactos no fueron neutrales desde el punto de vista de género.

“En Chile, las estudiantes experimentaron pérdidas de aprendizaje mayores que los estudiantes hombres, lo que contribuyó a ampliar la brecha de género en matemáticas”, explica Ortega. De hecho, según análisis basados en datos de PISA, Chile fue el único país de América Latina donde la brecha de género en matemáticas aumentó tras la pandemia, duplicándose en 2022 respecto de 2018.

Los resultados de SIMCE 2023, 2024 y 2025 muestran una tendencia similar. En matemáticas, los niños presentan una ventaja de 12 a 15 puntos en 4° básico, de 11 puntos en 8° básico, y entre 8 y 11 puntos en 2° medio, cifras que contrastan con el período previo a la pandemia (entre 2015 y 2018), cuando la brecha era cercana a cero.

Además, la ampliación de la brecha de género en matemáticas fue particularmente pronunciada para estudiantes de establecimientos de nivel socioeconómico alto.

3. Las brechas de género no solo se observan en los resultados: también en actitudes y experiencias educativas

“Las diferencias de género en educación no se expresan únicamente en los puntajes académicos. También aparecen en las actitudes hacia el aprendizaje y en las experiencias dentro del aula”, sostiene la investigadora asociada del CIAE y académica de la Universidad de O'Higgins, Catalina Canals. En efecto, diversos estudios muestran que, en promedio, las niñas reportan menor autoconfianza en matemáticas y ciencias, mayor ansiedad frente a estas asignaturas y una valoración más baja de sus propias habilidades, incluso cuando su desempeño académico es similar al de los niños.

En Chile, la evidencia muestra que, a igual rendimiento académico, las niñas declaran menor gusto por las matemáticas y perciben mayor dificultad en la asignatura, mientras que los niños tienden a mostrar mayor motivación y autoconcepto matemático.

Las expectativas familiares también influyen. “En muchos casos, las familias tienden a asociar la lectura con las niñas y las matemáticas con los niños, lo que puede influir en los estímulos y oportunidades que reciben desde edades tempranas”, explica Catalina Canals.

Las interacciones dentro de la sala de clases también reflejan diferencias. Investigaciones realizadas en Chile muestran que los profesores de matemáticas iniciaron 21% menos interacciones pedagógicas con estudiantes mujeres, respecto de sus compañeros de igual desempeño, lo que implica menos oportunidades de aprendizaje y retroalimentación.

4. Las brechas de género en decisiones vocacionales no se explican por un menor talento femenino

Las brechas de género en áreas STEM -ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas- no se explican por diferencias de capacidad entre hombres y mujeres. Según Alejandra Mizala, “la segregación de género en la elección de cursos electivos en educación media, especialidades técnico-profesionales y carreras universitarias se asocia a persistentes estereotipos de género”.

La evidencia muestra que los hombres tienen un 20% más de probabilidades de ingresar a carreras STEM que sus pares mujeres, incluso cuando tienen niveles de rendimiento académico similares.

También se observa que, a igual desempeño académico, los hombres tienen mayor probabilidad de postular a carreras universitarias altamente selectivas.

5. Reducir estas brechas es clave para avanzar como país

Según las investigadoras, las brechas de género en la educación tienen efectos que van más allá del sistema escolar.

“La evidencia muestra que las diferencias educativas predicen una parte importante de las desigualdades posteriores en ocupaciones e ingresos. Además, la menor participación femenina en áreas STEM limita la diversidad en campos vinculados al desarrollo científico y tecnológico”, sostiene Catalina Canals.

Las investigaciones también indican que la segregación de género en educación puede traducirse en una pérdida de talento para la sociedad, al limitar la participación de mujeres en sectores estratégicos. “Avanzar hacia una mayor equidad requiere promover desde la infancia el desarrollo de habilidades e intereses diversos en niñas y niños, cuestionar estereotipos de género presentes en la educación y fortalecer la participación de mujeres en áreas STEM y en posiciones de liderazgo”, agrega Mizala.

Reducir estas brechas no es solo una cuestión de justicia social, coinciden las investigadoras. También es una condición para que los países aprovechen plenamente su capital humano y avancen hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible.