
Comprender por qué acciones tan cotidianas como agacharse o levantar una caja pueden desencadenar respuestas de estrés y temor en personas con dolor lumbar crónico es el desafío que abordará el nuevo proyecto Fondecyt de Iniciación adjudicado por el doctor Rodrigo Núñez, kinesiólogo y académico del Departamento de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (FMUCH).
La investigación, titulada “Efecto de la educación en ciencias del dolor combinada con exposición graduada al movimiento sobre las respuestas fisiológicas al estrés y el desempeño motor en pacientes con dolor lumbar crónico”, buscará generar evidencia sobre los mecanismos que influyen en la experiencia del dolor y aportar al desarrollo de estrategias de rehabilitación más efectivas para esta condición, una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial.
“Muchas personas con dolor persistente desarrollan temor al movimiento, preocupación excesiva por lesionarse nuevamente o una alta intolerancia a la incertidumbre. En estos casos, actividades simples de la vida diaria, como agacharse o levantar un objeto pesado, pueden ser interpretadas como amenazantes”, explicó el doctor Núñez.
El investigador señaló que estas percepciones no solo aumentan la sensación de dolor, sino que también pueden activar respuestas fisiológicas asociadas al estrés crónico. “El aumento de la frecuencia cardíaca y una mayor activación del sistema nervioso simpático, son algunas de las reacciones que se producen. Nuestro proyecto busca entender por qué algunas personas presentan estas respuestas desproporcionadas frente a tareas cotidianas y si es posible revertir este proceso mediante educación y exposición graduada al movimiento”, indicó.
El proyecto se llevará a cabo en colaboración con el Hospital San José y el CRS Hospital Provincia Cordillera, instituciones que participarán en el reclutamiento de los pacientes que formarán parte del estudio. “Reuniremos a una cohorte de 82 personas entre 18 y 60 años con antecedentes de dolor lumbar persistente y sin intervenciones quirúrgicas en la zona”, detalló el académico. Con esto, el estudio también contribuirá a reducir las listas de espera de pacientes con dolor lumbar en los recintos asistenciales asociados.
Un ensayo clínico innovador

La investigación se desarrollará mediante un ensayo clínico aleatorizado. Para ello, los participantes deberán realizar una tarea experimental consistente en levantar cajas de distintos pesos, permitiendo analizar sus respuestas frente a la incertidumbre y al esfuerzo físico. “Vamos a estudiar cómo reaccionan las personas ante la incertidumbre del posible peso que tendrán que levantar y frente a las demandas físicas de la tarea”, explicó Núñez.
Los pacientes serán distribuidos en dos grupos. Uno de ellos recibirá durante seis semanas una intervención basada en educación en ciencias del dolor y exposición graduada al movimiento, mientras que el otro accederá al tratamiento habitual. “Esta intervención, en comparación con el tratamiento convencional —que se centra principalmente en el uso de fármacos—, busca enseñarles a los pacientes que el dolor no siempre significa daño. Al comprender mejor cómo funciona el sistema nervioso, muchas personas pueden reducir el miedo al movimiento y retomar actividades que habían dejado de realizar debido al dolor”, señaló.
Entre las variables que se medirán se encuentran la intensidad del dolor, la funcionalidad, el miedo al movimiento y diversos indicadores fisiológicos asociados al estrés. “Lo más importante será evaluar la respuesta fisiológica de estrés mediante la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la conductancia cutánea, indicadores que permiten observar la actividad del sistema nervioso simpático”, precisó.
El estudio comenzará durante el segundo semestre de 2026 y tendrá una duración total de tres años. “Tendremos una etapa inicial de implementación y capacitación del equipo; posteriormente, el reclutamiento de participantes; la implementación del estudio en ambos grupos; y finalmente la difusión de los resultados”, explicó.
Las intervenciones y mediciones en ambos grupos de pacientes se realizarán en los laboratorios del Departamento de Kinesiología de la FMUCH, en colaboración con el doctor Carlos Cruz y el profesor Gonzalo Rivera, académicos del mismo plantel; el doctor Joaquín Calatayud, de la Universidad de Valencia, España; y el doctor Lars Andersen, del National Research Centre for the Working Environment, Dinamarca.

Hacia una rehabilitación más efectiva
Para el doctor Rodrigo Núñez, la relevancia de este proyecto radica en la necesidad de ampliar la mirada tradicional sobre el dolor lumbar crónico: “El dolor lumbar crónico es la principal causa de discapacidad en el mundo y su prevalencia continúa aumentando. Sin embargo, muchos tratamientos siguen centrándose principalmente en el control de los síntomas mediante un enfoque biomédico”, sostuvo.
Frente a ello, la investigación propone incorporar una perspectiva biopsicosocial que considere el impacto de factores emocionales y cognitivos en la experiencia del dolor. “Esperamos contribuir al desarrollo de tratamientos más efectivos y seguros, que dependan menos de medicamentos y consideren cómo el miedo al movimiento, la incertidumbre y las creencias sobre el dolor influyen en las respuestas del organismo”, afirmó.
A futuro, el equipo espera que los resultados puedan extenderse a otras condiciones altamente prevalentes, como la artrosis y la fibromialgia, fortaleciendo la rehabilitación en el sistema público de salud. “Queremos seguir generando evidencia sobre los mecanismos que explican por qué algunas personas mejoran más que otras durante la rehabilitación y, a largo plazo, contribuir a optimizar los programas de atención para mejorar la calidad de vida de quienes viven con dolor crónico”, concluyó el doctor Núñez.