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Organismo autónomo que verifica y promover la calidad de la educación superior en Chile

Académico de Fonoaudiología integra la Comisión Nacional de Acreditación

Académico de Fonoaudiología integra la Comisión Nacional de Acreditación
El profesor Manuel Luna es comisionado de la CNA luego de ser seleccionado mediante Alta Dirección Pública y posteriormente ratificado por unanimidad por el Senado de la República.
El profesor Manuel Luna es comisionado de la CNA luego de ser seleccionado mediante Alta Dirección Pública y posteriormente ratificado por unanimidad por el Senado de la República.
Profesor Manuel Luna Monsalve
Profesor Manuel Luna Monsalve

El profesor Luna es fonoaudiólogo de la Universidad de Concepción, magíster en Educación Superior para Ciencias de la Salud de la Universidad San Sebastián, doctor en Fonoaudiología de la Universidad del Museo Social Argentino, Máster en Project Management de la Universidad Isabel I y especialización en Audiología de la Universidad de Salamanca. Cuenta con cerca de veinte años de experiencia en educación superior; ha ejercido cargos directivos, entre ellos director nacional de Postgrado e Investigación, director de escuela, director de carrera y director de magíster, todos ellos en la Universidad San Sebastián sedes Concepción y Santiago, liderando procesos de acreditación, autoevaluación, desarrollo curricular y creación de programas de postgrado.

Actualmente es académico asistente del Departamento de Fonoaudiología de nuestro plantel; sus líneas de investigación son el envejecimiento y la hipoacusia en personas mayores, así como la docencia universitaria bajo enfoque Scholarship of Teaching and Learning (SoTL). En el ámbito asistencial, fue coordinador de Audiología del Hospital de Lota. Ha impulsado iniciativas de innovación educativa, vinculación con el medio y salud pública, colaborando en detección precoz de alteraciones auditivas y al fortalecimiento de la calidad en educación superior.

Según explica el profesor Luna, su designación –por un plazo de seis años, sin reelección- es en representación del subsistema universitario vinculado a una institución cuyo domicilio está ubicado en una región del país distinta de la Región Metropolitana. “Lo que busca el espíritu de la ley es integrar las miradas territoriales, en el sentido de que no es lo mismo hacer investigación, desarrollar docencia o vinculación con el medio en las distintas regiones del país. Lo que se busca es que haya miradas no sólo de académicos con experiencia en el subsistema metropolitano, donde están concentradas la mayoría de las universidades, sino también de académicos que tengan no sólo formación, sino que trayectoria docente en regiones, para facilitar una mayor comprensión de las dificultades y desafíos que se pueden tener fuera de Santiago, sobre todo en ámbitos como vinculación con el medio, donde los territorios y las comunidades juegan un rol importante y que puede ser muy distinto dependiendo de dónde se encuentren las instituciones”.

Contribuir a los estándares de calidad en la educación superior

El interés del profesor Luna por integrar la Comisión Nacional de Acreditación, explica, surge porque “me he dedicado a la academia desde que egresé de la Universidad de Concepción en el 2006 y comencé a trabajar allí mismo; luego, me fui a la Universidad San Sebastián de esa misma ciudad e inicié mi carrera académica.  Desde entonces, he conocido los distintos niveles que un académico puede tener: terminé mi doctorado, entonces eso me permite tener una mirada global de lo que es el sistema de educación superior chileno. Pero también soy primera generación de profesionales dentro de mi familia; por eso, tengo un interés genuino en poder aportar a la calidad de las instituciones de educación superior, pero también en divulgar los criterios y estándares de calidad vigentes para este sistema y así contribuir al desarrollo profesional de los y las estudiantes tanto de universidades como de institutos profesionales. Para mí es un desafío, un aprendizaje, y creo que tengo la experiencia para robustecer estos procesos”.

¿Qué considera que le aporta el ser académico de la Universidad de Chile en este desafío?

Sin duda el ser académico en la Universidad de Chile me permite tener una mirada pluralista de la educación; una mirada con sellos, con foco en una perspectiva humanista, incluyendo las diversidades culturales, sexogenéricas, entre otras. Eso es algo que me interesa mucho poder resguardar: la diversidad cultural de los estudiantes que es cada día más relevantes y no sólo desde el punto de vista del ingreso, pues en algún momento el foco estuvo puesto en cuántos eran primera generación universitaria, por ejemplo. Pero ahora hay otros elementos; yo soy un profesional de la salud, entonces me interesa qué pasa con los estudiantes neurodivergentes, cómo se está aplicando la ley respectiva dentro de las instituciones, en cuanto a la no discriminación; o qué pasa con la interculturalidad, principalmente en lo que respecta a la docencia y resultados del proceso formativo. Esos son algunos de mis áreas de interés. También el cómo hacemos que las trayectorias de los estudiantes sean más exitosas; y en eso en la Universidad de Chile, al ser pública y la primera de nuestro país acreditada por siete años, tenemos altos estándares de calidad, lo que me va a permitir permearlos al resto de las instituciones, transmitir nuestras propias experiencias. Mi foco como comisionado no va a ser un rol sólo de acreditar las instituciones, sino que más bien un rol colaborador, de ayudar a las instituciones a que logren una mayor calidad, porque eso no sólo va en favor de la institución, sino que básicamente beneficia la trayectoria de las y los estudiantes. En ese sentido estoy muy orgulloso de pertenecer a la Universidad de Chile.

 ¿Qué opinión le merece que la acreditación de carreras sea sólo obligatoria para las pedagogías, Medicina y Odontología, y no para todas las profesiones de la salud?

Eso es algo que se está modificando, porque efectivamente somos profesionales de la salud y nuestro sistema de salud chileno tiene una mirada integral, centrada en la persona; por ejemplo, la atención primaria es interdisciplinaria, entonces dejar afuera de la acreditación a los otros profesionales podría afectar la formación en carreras “no médicas”. Y en ese sentido, lo que se está trabajando desde la CNA es incorporar nuevos estándares y criterios para carreras de la salud que no son medicina u odontología, inicialmente serán acreditaciones voluntarias. Sin perjuicio, y a la luz de lo que ha sucedido con las certificaciones de carrera, cuando una institución, que habitualmente suele ser la Universidad de Chile, se presenta a acreditación, en el resto se genera un efecto dominó, y también inician el mismo proceso. Vemos eso como algo positivo; el ideal es que en algún momento transite a la obligatoriedad para todas, pero también entendemos que hay un gran volumen de carreras no médicas que saturaría el sistema. Es por eso que se está trabajando en criterios y estándares para que voluntariamente las instituciones presenten sus carreras a acreditación, lo que sin duda será un hito para las facultades del área de la salud. Y entiendo que la voluntad de la Universidad de Chile es ser una de las pioneras en presentarse a estos procesos voluntarios, lo que va a ser muy bueno como mecanismo de aseguramiento de la calidad.