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Nueva obra interactiva y creada con la IA:

Prof. Arturo Cariceo inaugura "Venus Anadyomene" bajo la premisa de que "el net.art carga con una paradoja trágica, concebido para conectar pero condenado a desaparecer"

Prof. Arturo Cariceo inaugura obra realizada con IA: "Venus Anadyomene"

Titulada Venus Anadyomene, la muestra del artista y académico del Departamento de Artes Visuales (DAV) de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, prof. Arturo Cariceo, se presentó/inauguró formalmente desde el 30 de junio de manera exclusiva a través del sitio web del autor en https://cariceo.cl/venus. El proyecto se articula como una reactivación consciente del net.art, aquella vertiente creativa donde la red digital opera como el medio, el soporte técnico y la razón de ser fundacional de la propuesta estética visual.

"Aunque nunca he dejado de exponer en internet, con Venus Anadyomene retomo la estética del net.art. Vuelvo a presentar obras donde internet es el medio, el soporte y la razón de ser de la obra misma. Hacerlo hoy es un ejercicio de arqueología y memoria, porque las piezas de este tipo de arte que creamos a finales del siglo pasado y comienzos de este nos exigían configuraciones y plugins pesados para lograr que las pantallas se animaran", señala el profesor Arturo Cariceo.

La iniciativa propone una inmersión en la memoria de los lenguajes informáticos, rememorando la época en que la animación en navegadores dependía de herramientas de programación específicas que dictaron las pautas de la visualidad interactiva a nivel global. El ejercicio actual del académico adquiere un carácter arqueológico al contrastar el ecosistema digital contemporáneo con los lenguajes de código que definieron la primera gran ola de experimentación creativa en la red.

"Fue la era dorada de Flash, Shockwave y Processing. Sin embargo, la posibilidad de que el público pudiera ver esas obras dependía de soportes que, un buen día, por decisiones corporativas y giros en la seguridad de los navegadores, simplemente se acabaron. Con ese sutil cambio de configuración en la arquitectura de la web, una era entera de creatividad digital dejó de existir", complementa el académico.

Este vuelco tecnológico e institucional implicó el desvanecimiento de un corpus considerable de producción artística, transformando las interfaces dinámicas en mensajes de error del sistema. La fragilidad de los soportes interactivos y la rápida obsolescencia de las interfaces corporativas operan como ejes de reflexión crítica dentro de la muestra, exponiendo los vacíos metodológicos que afectan a la conservación del patrimonio visual nativo digital. "Las obras se convirtieron en pantallas en blanco y mensajes de error. Se desvanecieron. Casi todo lo que creamos para la web en el pasado se ha borrado para siempre. El net.art carga con esta paradoja trágica: fue un arte concebido para conectar con todo el mundo, pero condenado a desaparecer por la obsolescencia técnica", advierte.

Históricamente, los inicios de esta práctica en el contexto local estuvieron condicionados por las limitaciones del código HTML puro y las restricciones de conectividad de los años noventa. Pese a estas barreras operativas, la obra del prof. Cariceo se distanció tempranamente de los métodos tradicionales de exhibición, rechazando la asimilación del arte conceptual digital por parte del cubo blanco institucional de los museos.

"En los años 90, los pioneros empezamos experimentando con las limitaciones y la poesía del HTML puro. Fui afortunado al poder llevar estas búsquedas a museos y galerías, pero siempre mantuve la postura de negarme firmemente a que mis obras fueran proyectadas en los muros de las salas o exhibidas en monitores dentro del recinto físico", explica el profesor.

Para él, la experiencia estética del net.art requería resguardar las condiciones de intimidad y conectividad doméstica del espectador frente a su terminal informático individual. Esta radicalidad espacial encontró eco en figuras clave de la visualidad institucional chilena, comenzando por las directrices curatoriales implementadas en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) hacia finales de la década de los noventa.

"Para mí, el net.art requería la intimidad de la computadora en la casa y la conexión en línea, no me interesó jamás forzarlo al espacio de la galería. Fue Francisco Brugnoli quien, en 1998, se convirtió en el primero en entenderlo, permitiéndome participar en una exposición dentro del MAC sin estar presencialmente en el edificio, existiendo únicamente mediante una URL", rememora.

A este hito de descentralización física se sumaron las plataformas otorgadas por teóricos y realizadores locales, quienes propiciaron la inclusión de estas prácticas en las Bienales de Video y Artes Mediales. El debate institucional en torno a otorgar visibilidad a obras carentes de presencialidad objetual tensionó las dinámicas tradicionales de producción de los equipos de gestión de la época. "Néstor Olhagaray también me comprendió a la perfección, permitiendo que expusiera mis obras de net.art en las Bienales de Arte y Nuevos Medios, prescindiendo por completo de las salas de exhibición. Para Brugnoli y Olhagaray no era fácil defenderme ante sus propios equipos de trabajo: apoyar mi postura significaba 'ignorar' el enorme esfuerzo de exponer presencialmente en esos espacios físicos", destaca el artista.

El reconocimiento exterior de esta línea de trabajo también contó con el respaldo de curadurías internacionales, las cuales validaron el formato de red en certámenes y bienales fuera de las fronteras locales. Paralelamente, los fundamentos visuales de la animación algorítmica del prof. Cariceo se vinculan conceptualmente con sus filiaciones con el arte abstracto geométrico de mediados del siglo veinte en Chile.

"Finalmente, el crítico y curador español Fernando Castro Flórez expuso mi trabajo en bienales, museos y galerías fuera de Chile, validando mi obra en formato web. Como contemporáneo del net.art, fue la forma en que accedí a la animación. No desde el cine ni el video, sino directamente ejecutándose en el navegador, en tiempo real, en la pantalla. Tampoco la legitimación vino de los lugares donde expuse sino de Brugnoli, Olhagaray y Castro Flórez, que entendieron que tal espacio era prescindible", precisa.

La vinculación entre los lenguajes del algoritmo contemporáneo y los postulados de la abstracción tradicional constituye un puente conceptual significativo dentro de la trayectoria del artista. De este modo, la construcción de formas a partir de procesos matemáticos automatizados se plantea como una extensión natural de los aprendizajes artísticos de la vanguardia constructiva local. "Y porque me formé con artistas abstractos, ese territorio siempre me ha sido cómodo. La abstracción que produce el algoritmo es, en el fondo, la misma abstracción que aprendí a amar antes de que existiera internet. De hecho, cuando

se publicó New Media Art lo primero que hice fue regalar un ejemplar a cada uno de mis queridos Ramón Vergara Grez y Matilde Pérez", comparte.

Este desarrollo creativo en los bordes de la informática coincidió con los procesos de institucionalización académica de las nuevas tecnologías al interior de la Facultad de Artes. La creación del Magíster en Artes Mediales se convirtió en el escenario pedagógico idóneo para contrastar las dinámicas activas de la cibercultura con la teorización formal de los nuevos medios en las aulas. "Toda esta aventura creativa coincidió con los tiempos en que me involucré, invitado por Margarita Schultz, en la creación del Magíster en Artes Mediales. Fue una posición extraña y privilegiada estar enseñando las asignaturas de Cibercultura y Arte por Internet mientras yo mismo era parte del ecosistema que intentaba explicar. El artista y el profesor miraban desde orillas distintas", analiza.

La IA como nuevo pincel 

En la propuesta actual de Venus Anadyomene, las herramientas de inteligencia artificial son incorporadas bajo la premisa de operar como un nuevo instrumental de inscripción visual, homólogo a los códigos utilizados en el pasado. La exhibición se estructura a través de conjuntos diferenciados de obras digitales, donde dialogan producciones inéditas con piezas históricas restauradas.

"Por eso, inaugurar esta exposición digital el 30 de junio es volver al arte que vi morir, pero esta vez utilizando la Inteligencia Artificial como mi nuevo pincel, tal como en su momento lo fueron el HTML, Flash o Processing. A diferencia de esas herramientas, la Inteligencia Artificial generativa y el internet de hoy dan una base más estable. La exposición está dispuesta en dos conjuntos de obras donde conviven piezas nuevas con otras recuperadas", detalla el académico.

El proceso de reinterpretación e ingeniería inversa aplicado sobre los archivos dañados o descontinuados es comparado por el autor con los fenómenos de regrabación y reapropiación técnica observados en las industrias culturales globales. Esta postura reclama la soberanía del autor sobre el código original frente a la imposición restrictiva de los estándares corporativos globales de actualización de software. "Volver al net.art me hizo sentir como Taylor Swift cuando rehízo sus álbumes. Es un acto de recuperación, de volver a tomar posesión de algo que te fue arrebatado, no por un contrato discográfico, sino por la obsolescencia técnica. Estas obras son mías otra vez", manifiesta.

Finalmente, la muestra exhibe la brecha cognitiva existente en las nuevas generaciones de usuarios y creadores en torno a la memoria histórica de las redes informáticas. La amnesia tecnológica respecto a las primeras manifestaciones artísticas de la web sitúa a esta exhibición como una plataforma de discusión relevante para las asignaturas del Departamento de Artes Visuales. "Me llama profundamente la atención que cuando hablo de todo esto con personas menores de cuarenta años, no tienen idea de lo que fue el net.art, un arte que quiso conectar con todo el mundo y que desapareció tan completamente que generaciones enteras no saben que existió", concluye el prof.Cariceo.

La plataforma web de la exposición Venus Anadyomene despliega una estructura compuesta por un total de 20 movimientos autónomos, organizados y separados mediante números romanos. Dentro de este recorrido virtual, el espectador puede interactuar con obras que exploran, por ejemplo, conceptualmente el sonido de la luz y el movimiento de la Tierra, así como con piezas interactivas que proponen relecturas de artistas de renombre internacional. Asimismo, el espacio digital incorpora la dimensión multimedial mediante la inclusión de canciones creadas íntegramente a través de sistemas de inteligencia artificial y diversas interfaces interactivas basadas en la cultura pop, destacando una reinterpretación algorítmica del clásico videojuego arcade Space Invaders desarrollada por el propio prof. Arturo Cariceo.

La muestra se encuentra disponible para su revisión e interacción ingresando directamente de forma remota a la dirección oficial dispuesta en su web: https://cariceo.cl/venus.