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Carlos Vieu: “La cultura es irrenunciable y no es un gasto, es una inversión para educar”

Carlos Vieu: "La cultura es irrenunciable"
Carlos Vieu fue el encargado de dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile el Estadio Nacional.
Carlos Vieu fue el encargado de dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile en el Estadio Nacional.
“Carmina Burana” congregó a más de 40 mil personas en el Estadio Nacional, en un espectáculo organizado por la Universidad de Chile y producido por Bizarro.
“Carmina Burana” congregó a más de 40 mil personas en el Estadio Nacional, en un espectáculo organizado por la Universidad de Chile y producido por Bizarro.
Carlos Vieu es actual director musical del Teatro Argentino de La Plata y uno de los más reconocidos directores de orquesta y de ópera trasandino.
Carlos Vieu es actual director musical del Teatro Argentino de La Plata y uno de los más reconocidos directores de orquesta y de ópera trasandinos.
“Fueron 40.000 personas, 40.000 almas que estuvieron ahí", señaló el director Carlos Vieu.
“Fueron 40 mil personas, 40 mil almas que estuvieron ahí”, señaló el director Carlos Vieu.

A las 20:00 horas del sábado 17 de enero y ante 40 mil personas, el Estadio Nacional comenzó a vibrar al ritmo de “Carmina Burana, en el segundo show que la Universidad de Chile regala a la ciudadanía, de manera gratuita, en uno de los recintos más importantes del país. La batuta, en esta oportunidad, estuvo a cargo del director de orquesta argentino Carlos Vieu, actual director musical del Teatro Argentino de La Plata y uno de los más reconocidos directores de orquesta y de ópera trasandino. 

“Fueron 40 mil personas, 40 mil almas que estuvieron ahí y me parece que difundir la cultura de esta forma y tener una visibilización de quienes forman parte de los elencos de la Universidad, es trascendental para la cultura chilena. En lo personal, que me hayan dado el honor de estar al frente de este barco gigante y que llegáramos a un suceso tan importante, porque además salió muy bien artísticamente, más allá de la difusión y de la importancia en sí del evento, fue para mí muy emocionante”, señaló el director.

¿Usted había tenido la oportunidad de dirigir antes este nivel de público? 

No a este nivel, mi límite han sido más o menos las 30.000 personas. De hecho, en la ciudad donde yo estoy en este momento fui fundador, en el principio de los 2000, de una gala lírica que se hacía a la vera del mar. Esa gala del mar se hizo durante 13 años y convocaba más o menos esa cantidad de gente y  he hecho también otros eventos así al aire libre. Lo que pasa es que el Estadio Nacional es un monumento, lo que significa históricamente, y además la capacidad de público que tiene y lo heterogéneo del público.

Era notoria la diversidad del público…

Había público cautivo que consume y es frecuentador de la Sala de la Orquesta Sinfónica o escucha música académica y también había gente que probablemente vio por primera vez un show de estas características. Entonces, eso multiplica porque genera nuevos públicos, genera mucha data como para que de repente un niño que estuvo ahí se haya sorprendido por la magnitud de la orquesta o del coro y el día de mañana quiera estudiar música o simplemente quiere ir a comprar un ticket para la Gran Sala Sinfónica para ver de nuevo a la orquesta en vivo.

Uno no sabe el alcance de este tipo de cosas y realmente es muy importante mantenerlas vivas y que esto que fue la segunda edición se convierta en el segundo escalón de una escalera infinita donde todos los años y todos los veranos se replique el evento. 

¿Esto echa por la borda a quienes dicen que a la ciudadanía no le interesa la cultura? 

Es un lamentable prejuicio, sí soy consciente que existe, pero existe también en la mente de la gente muy corta que justamente hace circular ese prejuicio tal vez por temor o por falta de ocasiones como esta, como para derribarlo así en una primera instancia de una forma muy categórica, porque cada vez que un artista ha salido al aire libre, se han hecho cosas así a nivel multitudinario, tanto aquí como allá y en todo el mundo, la convocatoria es realmente notable, y si esto se siguiera repitiendo y se hiciera tres, cuatro días seguidos, tendríamos tres, cuatro Estadios llenos también los días seguidos.

¿Y qué le parece que esto se haga uniendo voluntades del mundo público con el mundo privado? 

Mucho tiene que ver la iniciativa del Estado, en este caso la Universidad de Chile, de favorecer y de tener la idea primigenia del evento, pero esto tiene costos altísimos, hay que contratar sonido, hay que contratar luces, hay que hacer las negociaciones con la disponibilidad del estadio y eso requiere de mucho dinero y es obvio que los impuestos de los contribuyentes no alcanzan para poder hacerlo, pero sí para que el Estado les devuelva en calidad de servicio, como por ejemplo la gratuidad que tuvo este evento masivo, se necesita alguien que lo financie, por lo cual lo veo maravilloso y hasta te diría como la única vía de esta mixtura entre que el Estado aporta los organismos que sostiene y la calidad de estos organismos, pero las empresas privadas son los auspiciadores de la parte, digamos, material que se necesita de apoyatura para que esto vaya para adelante y me parece que es un muy feliz matrimonio que hay que poner en vigencia cada vez y multiplicarlo.

Previo al show en el Estadio Nacional tuvo la oportunidad de dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile en la Gran Sala Sinfónica Nacional ¿cómo fue la experiencia? 

A mis casi 60 años le debo la mitad de mi carrera a Chile, he dirigido casi todos los organismos, menos en el Teatro Municipal, creo que he dirigido a todas las orquestas del país o a casi todas, las más importantes y la Sinfónica Nacional es un tesoro, una orquesta que adoro, de la cual me enamoré el primer día y con la que tenemos, a pesar de que no la he frecuentado tanto, han sido pocas veces, una relación musical y personal fantástica.

Y la sala, como tú dices, es un gran regalo en un mundo donde está el conflicto permanentemente en danza, que haya una inversión de esta característica y se abra una sala teatral o una sala de concierto, es algo muy muy remarcable y algo muy excepcional. La sala es de una gran calidad, es un gran cambio significativo para la historia de la Orquesta, porque la orquesta tocaba en un lugar que era un poquitito complicado, porque era un cine transformado en sala de concierto y esto les permite la dignidad y el marco que realmente merecen por el nivel que tiene la orquesta, es una de las mejores orquestas de Sudamérica y el público así también lo ha demostrado, porque que yo tenga memoria, desde que se inauguró la sala, se ha trabajado con entradas agotadas (sold out) todo el tiempo.

Ahora que ya está de regreso en Argentina, ¿cómo ve la situación artística y cultural en el país? 

Lamentablemente los tiempos están signados por la política y la política de turno, de alguna manera, tiene una gran influencia en el desarrollo o en el paso para atrás de aquellas cosas que ya se han logrado. Yo celebro esto que acaba de acontecer en Chile y admiro porque ustedes pasan de gobiernos de un extremo al otro, pero siempre hay una continuidad en la política cultural y en la política económica y más o menos Chile camina por una senda estable. Nosotros cada vez que pasamos de un extremo al otro, hay que borrar todo lo anterior y partir de cero y es así como nunca desarrollamos el potencial.

Yo espero, espero, que de este lado de la cordillera también vengan los vientos de esos ejemplos que ustedes están dando y se pueda retomar la cordura de que la cultura es irrenunciable y no es un gasto, sino que es una inversión para mejorar la calidad de vida de la gente y educar al pueblo. Y este evento masivo del otro día en el Estadio Nacional en Santiago lo ha demostrado con creces.