A 69 años del fallecimiento de la Premio Nobel

U. de Chile como casa abierta para la despedida del pueblo: los funerales de Gabriela Mistral

La Universidad de Chile y la despedida del pueblo a Gabriela Mistral
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La madrugada del 10 de enero de 1957 se apagó la luz de una de las figuras más trascendentales de la cultura latinoamericana. Gabriela Mistral, la voz que proyectó a América Latina en el mundo y la primera persona en recibir el Premio Nobel de Literatura en la región.
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Aquel día, la Casa Central de la Universidad de Chile abrió por última vez sus puertas para acoger a la Premio Nobel y a toda la comunidad que quería despedirla. En la Alameda, niñas, niños, estudiantes, mujeres y hombres de todas las edades y estratos sociales hacían fila.
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Durante dos días, Gabriela Mistral fue velada en la Casa de Bello. En el transcurso de ese tiempo más de 170.000 ingresaron a la universidad, mientras que más de 270.000 se congregaron en las calles aledañas.
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“Son los suyos, los nacidos como ella, quienes se agrupan masivamente para despedirla. El Salón de Honor se transformó en el escenario desde donde el país entero despidió a Mistral en el marco de un duelo nacional decretado por el Estado", señaló González.
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Los funerales de Gabriela Mistral en la U. de Chile permanecen en la memoria colectiva como un momento en que la institución, el Estado y la ciudadanía se encontraron para rendir homenaje a una de las figuras más significativas de la historia cultural de Chile y América Latina.

La madrugada del 10 de enero de 1957 se apagó la luz de una de las figuras más trascendentales de la cultura latinoamericana. Gabriela Mistral, la voz que proyectó a América Latina en el mundo y la primera persona en recibir el Premio Nobel de Literatura en la región, falleció en el Hospital de Hempstead en Nueva York, tras una prolongada lucha contra el cáncer de páncreas. La noticia de su deceso no demoró en conocerse en el mundo entero y las primeras honras fúnebres se realizaron en la Catedral de Saint Patrick, en Manhattan, dos días después de su partida. Posteriormente, fue trasladada a Carolina del Norte, donde la esperaban para su traslado a Chile.

Los restos de Gabriela Mistral regresaron a su país natal el 18 de enero, luego de un viaje con condiciones climáticas adversas. En los días previos, la capital ya había comenzado con los preparativos para rendir homenaje a la poeta. Aquel día, la Casa Central de la Universidad de Chile abrió por última vez sus puertas para acoger a la Premio Nobel y a toda la comunidad que quería despedirla. En la Alameda, niñas, niños, estudiantes, mujeres y hombres de todas las edades y estratos sociales hacían fila para entregar sus respetos sin importar las altas temperaturas. 

Durante dos días, Gabriela Mistral fue velada en la Casa de Bello. En el transcurso de ese tiempo más de 170.000 ingresaron a la universidad, mientras que más de 270.000 se congregaron en las calles aledañas, dando forma a uno de los cortejos fúnebres más masivos y conmovedores de la historia del país. Posteriormente, el cortejo emprendió rumbo hacia la Catedral de Santiago y culminó en el Cementerio General. En 1960, sus restos fueron exhumados para emprender su último viaje y recibir sepultura definitiva en Montegrande, su querida tierra natal.

Gabriel González, coordinador del Área de Gestión y Extensión Cultural del Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile, señaló que la Casa Central se convirtió en una de las sedes donde los restos de la poeta fueron velados para que las masas populares conmovidas dieran la despedida a la Premio Nobel que había nacido en las entrañas del pueblo. “Son los suyos, los nacidos como ella, quienes se agrupan masivamente para despedirla. El Salón de Honor se transformó en el escenario desde donde el país entero despidió a Mistral en el marco de un duelo nacional decretado por el Estado. Fue un hito de masividad inaudita que además consagró a la Casa Central en un espacio de apertura para el sentir de la sociedad”.

Daniela Lehto, historiadora e integrante del Área de Educación y Mediación Cultural del Archivo Central Andrés Bello, destacó el profundo significado histórico y simbólico que tuvo la realización de los funerales de Gabriela Mistral en el Salón de Honor, espacio tradicionalmente reservado a ceremonias solemnes y reconocimientos académicos.

“Este espacio se presentó como el escenario idóneo para despedir a la intelectual más influyente de su tiempo y a una figura moral de primer orden para la nación. Resulta especialmente significativo que, hasta entonces, este espacio hubiese estado mayoritariamente reservado a hombres destacados vinculados a la Casa de Bello. En el caso de Mistral, estas barreras simbólicas debieron ser desplazadas, dada la magnitud de su relevancia como intelectual pública, sobre la cual recaían tanto el reconocimiento nacional como el posicionamiento internacional de Chile”, señaló Lehto.

Los funerales de la Premio Nobel en la institución, no fueron solo una instancia protocolar, sino que el último hito y expresión del profundo vínculo entre la Universidad de Chile y Gabriela Mistral. A lo largo de su trayectoria la poeta mantuvo una estrecha relación con el plantel de estudios marcada por diversos acontecimientos, entre los que se encuentran la concesión del título de Profesora de Estado en Castellano (1923), la entrega del Doctor Honoris Causa (1954), la primera postulación oficial al Premio Nobel de Literatura (1939) y el multitudinario homenaje a la poeta en el Estadio Nacional a instancias del Premio Nacional de Literatura (1951). 

Desde su pensamiento pedagógico, la defensa de la educación pública y compromiso con la formación intelectual del país, Gabriela Mistral compartió con distintos actores de la Universidad de Chile, encontrando en algunos momentos un espacio afín a sus ideales. En este sentido, el Salón de Honor se transformó en una casa abierta al país, donde la Casa de Bello acogió el sentir colectivo y reafirmó su rol como institución pública al servicio de la cultura, la memoria y la vida cívica. Fue así que este espacio, tradicionalmente escenario de ceremonias oficiales e hitos republicanos, tomó un nuevo significado: un espacio para el duelo del pueblo chileno.

Fernanda Vera, directora del Archivo Central Andrés Bello, señaló que para la Universidad de Chile y la agenda que ha estado realizando a lo largo del año para conmemorar los 80 años del Premio Nobel de Mistral, este hito se constituye como uno de los más relevantes. “Este acontecimiento demuestra el afecto y admiración que tuvo la Casa de Bello por el genio de Mistral y el respeto que se expresó en distintos hitos. Evidentemente había un vínculo que solo termina con la muerte, y que tuvo sus complejidades, pero que demostró a lo largo de los años el reconocimiento que merecía la poetisa, su obra y el gran aporte que hizo a la cultura de Chile, de América y del mundo”.

A casi siete décadas de ese acontecimiento, los funerales de Gabriela Mistral en la Universidad de Chile permanecen en la memoria colectiva como un momento en que la institución, el Estado y la ciudadanía se encontraron para rendir homenaje a una de las figuras más significativas de la historia cultural de Chile y América Latina.

Registros del último adiós a Gabriela Mistral

Los registros audiovisuales, periódicos y documentos conservados en archivos patrimoniales tanto de Chile y el mundo, permiten que en la actualidad se pueda reconstruir uno de los hitos más masivos y conmovedores de la historia cultural chilena. Estos materiales permiten a la ciudadanía conocer y experimentar la atmósfera de solemnidad y emoción que marcó la despedida de Gabriela Mistral. 

Parte significativa de estos registros se resguardan en el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile. Las imágenes conservadas dan cuenta de un espacio repleto de personas, gestos de gran pesar y largas esperas para despedir y rendir homenaje a la primera persona en Latinoamérica en recibir el Premio Nobel de Literatura. Estas fotografías se encuentran disponibles en la Biblioteca Digital de la Universidad de Chile. También han sido recopiladas en el libro [Re]vuelta Mistral editado por Gonzalo Díaz, así como en investigaciones como el libro Gabriela Mistral y la Universidad de Chile disponible en el Portal de Libros Electrónicos de la U. de Chile.

“Los materiales resguardados en el núcleo patrimonial de la U. de Chile contribuyen a dimensionar la magnitud del fervor popular. Nos permiten observar detalles que las crónicas a veces omiten, como las largas filas que desbordaron las calles San Diego y Arturo Prat. Además, entre los documentos conservados, entre ellos el número 106 de la revista Anales de la Universidad de Chile publicado en 1957, aportan testimonios de testigos como Héctor Fuenzalida, quien relató cómo se tuvo que dar una contraorden a la fuerza pública para que permitieran el acceso a los sectores más pobres que vestían "manga corta", detalló González.

Entre los registros audiovisuales más relevantes, se encuentra un video inédito resguardado por la Universidad de California en el que se pueden apreciar el arribo de Mistral a Chile, los funerales en el Salón de Honor y los homenajes rendidos en la capital por el pueblo de Chile. Esta grabación fue realizada por el canal trasandino Argentino al Día.

Asimismo, aún se conservan algunos registros de prensa de la época resguardados por la Biblioteca Nacional de Chile, que destacan tanto el carácter oficial de la instancia como la enorme participación popular. Estos materiales no solo describen este momento, sino que transmiten la atmósfera emocional de esos días, permitiendo que en la actualidad las personas puedan comprender el impacto que la figura de Gabriela Mistral tuvo en la sociedad chilena y el lugar que ocupó la muerte de la poeta en la memoria pública.

En este sentido, estos registros poseen un valor que va más allá del simple testimonio de un hecho, sino que constituyen pequeños fragmentos de memoria capaces de activar nuevas reflexiones y miradas sobre Gabriela Mistral como figura nacional. Estos documentos, imágenes y videos en la actualidad permiten mediar entre el pasado y el presente, permitiendo que aquel hecho ocurrido hace casi siete décadas siga interpelando a las nuevas generaciones y manteniendo vivo el recuerdo de la poeta universal.