Deepak Ramola nació en India, es educador y al momento de presentarse lo hace como “historiador de la sabiduría”. Estudió en la Universidad de Harvard, y actualmente dicta clases en esa institución, en la Stanford University y en Massachusetts Institute of Technology. Ha dictado en diversas ocasiones charlas Technology, Entertainment and Design (TED). Es autor del libro "50 Toughest Questions of Life" y es fundador del Proyecto Forward the Understanding of Every Life Lesson (FUEL), una iniciativa educativa internacional con más de trece años de trayectoria y que integra historias de vida y experiencias cotidianas como herramientas pedagógicas. La experiencia vivida y la sabiduría humana son su motor de trabajo, utilizando las historias de vida como herramientas para el crecimiento personal y comunitario.
El pasado 14 de enero, Ramola llegó hasta Puente Alto, para sostener una conversación con educadores como parte de la Escuela de Temporada 2026 de la Universidad de Chile. La instancia facilitada por Congreso Futuro, fue organizada por la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones. “Estar en un espacio como ese fue increíble porque eliminó la distancia entre la gente y toda esta investigación”, señaló.
Asimismo, el educador participó en la 15ª versión de Congreso Futuro, el evento de divulgación de ciencia y conocimiento más importante de Latinoamérica, desarrollado en Centro Cultural CEINA. En la instancia, se reunió junto a más de 120 speakers nacionales e internacionales, expertos en ciencias, tecnología y más. Sobre esta visita a Chile y su encuentro con pares, Ramola reflexiona en la sección Visitantes de la Universidad de Chile.
¿Cómo surgió su interés por la educación?
Cuando empecé a recopilar historias de vida a los 14 años, tuve que pensar seriamente cuál era el mejor medio para transmitir estas historias a los demás. Comencé con talleres, teatro y currículos. Creo que me sentí atraído hacia eso porque pensaba que el salón de clases es un lugar donde puedes formar a los jóvenes para una vida mejor.
Creo que siempre hubo un profesor en mí, por eso fue una elección natural ser educador, porque creo que la educación es una de las herramientas más poderosas que tenemos para dar forma al mundo en el que queremos vivir.
Definitivamente, siento que la sabiduría de los niños no es algo que se celebre en el mundo. Pensamos que la sabiduría es cosa de gente mayor, pero los jóvenes también saben algo. Siempre disfruté traer las historias del mundo a mi clase, pero también recoger historias del aula y llevarlas al mundo; eso me pareció un espacio creativo y seguro para trabajar. Mi amor por la educación fue orgánico, pero también intencional.
¿Qué lo inspiró a iniciar el proyecto FUEL e incorporar historias de vida en la educación?
Al crecer en un pequeño pueblo de la India, en las faldas del Himalaya, me inspiró mucho cuánto sabía la gente sin haber ido a la escuela. Las tasas de alfabetización no eran muy altas en la región. Recuerdo que mi propia madre no había ido a la escuela, pero es muy inteligente y sabia. Me inspiraron mucho personas como ella, para quienes la vida es su salón de clases y aprenden viviendo.
Desde muy joven me fascinó que cada persona en la tierra vive una vida, lo que significa que casi están haciendo un doctorado sobre su propia experiencia vital. ¿Cuál es el resultado? ¿Qué conocimiento o perspectiva están obteniendo de vivir la vida?
Y como cada persona en el mundo tiene una historia y cada historia tiene una lección, pensé que podía recopilarlas, podría transmitirlas a mis alumnos para que conocieran a otras personas a través de sus relatos. Es muy difícil conocer a 8 mil millones de personas en una sola vida, pero si escuchas la historia de alguien, de alguna manera llegas a conocerlo. Pensé que si recolectaba estas historias de diferentes partes del mundo y de distintos tipos de personas, y las enseñaba en el aula, ayudaría a mis estudiantes a ver cuán grande es el mundo, pero también a sentirse parte de él y sentir que su propia historia también importa.
Generalmente, seguimos un método que llamamos "Cosechar, Jugar, Presentar" (Harvest, Play, Present). La "cosecha" es cuando recolectamos historias de todo el mundo. La etapa de "juego" es cuando diseñamos esa historia y esas lecciones documentadas en juegos, actividades, proyectos e ideas; les damos forma. Y la parte de "presentar" es cuando las transmitimos y compartimos con otros.
Otra forma de entender esto, de lo que hablé en Congreso Futuro, es que veo a Project FUEL como un "gimnasio para la sabiduría". Cuando queremos desarrollar los músculos del cuerpo, vamos al gimnasio, levantamos pesas y corremos. ¿Cómo entrenamos la mente para la sabiduría? También necesitamos un gimnasio para eso, de lo contrario, solo aprenderemos a ser sabios enfrentando circunstancias de la vida, crisis o sufrimientos.
¿Cuáles cree que son los desafíos actuales de la educación con el aumento de la tecnología y la inteligencia artificial? ¿Cómo cree que esto afecta los procesos educativos?
Durante mucho tiempo, la educación en muchas partes del mundo se ha quedado estancada en el dominio de: vas a la escuela, aprendes algo, haces un examen para demostrarlo y memorizas mucho. Se enfoca en el aprendizaje mecánico y en obtener buenas notas. A menudo no se trata realmente de aprender, sino de si puedes memorizar para calificar bien. Y cuando solo te preocupa la nota, no experimentas realmente el conocimiento.
El desafío número dos es que las escuelas suelen ser lugares donde aprendes cómo ganarte la vida, cómo conseguir un trabajo o un título. No enseñamos en las escuelas cómo responder a un amigo que pierde a sus padres. Si tu mascota muere, ¿cómo lidias con el duelo? Si tienes una ruptura amorosa, ¿cómo manejas la tristeza? Si ganas un millón de dólares, ¿qué haces con ese dinero?
En relación con la IA, es una gran herramienta de apoyo. Muestra un progreso tecnológico para estudiantes que no tenían mentores, dándoles mejor acceso. Sin embargo, creo que hay mucha atención en qué será la tecnología y no nos preguntamos qué seremos los seres humanos. ¿Quiénes seremos nosotros en respuesta a la IA? En el mundo de hoy hay conflictos, guerras e inestabilidad geopolítica. Tenemos que preguntarnos qué valores y qué cultura queremos preservar. Eso no tiene nada que ver con la IA; tiene que ver con quiénes queremos ser. La IA es solo una herramienta para ayudarnos a tener más tiempo para ser eso.
Sobre su visita a la Escuela de Temporada de la Universidad de Chile en Puente Alto. ¿Qué significó para usted ser parte de un espacio formativo como este, que conecta el conocimiento académico con las comunidades?
Estar en un espacio como ese fue increíble porque eliminó la distancia entre la gente y toda esta investigación. De hecho, hice un taller con los asistentes. Los convertí a todos en estudiantes para que experimentaran cómo se siente la sabiduría y compartieran la suya propia. No di una charla, hice un taller, y creo que fue la mejor manera de involucrarlos.
Lo que me gustó de ese espacio es que era íntimo y libre. No se sentía como un aula formal. Podías mover las sillas, caminar. Además, la gente era muy participativa; tenían hambre de conocimiento. Eso indica que el público está listo para involucrarse con la ciencia y la investigación. A veces, pensamos que este conocimiento es de élite, pero es nuestra responsabilidad como investigadores salir y hablar con la gente común, porque es con ellos con quienes descubriremos nuevas innovaciones.
¿Cree que la gente podría estar saturada de la IA en todas partes? ¿Cuál es la razón detrás de este interés de las personas por lo presencial?
Creo que la gente anhela la conexión, y cada vez la tenemos menos. Tenemos una "hiperconectividad". Puedo verte por FaceTime o Reels inmediatamente, pero eso también significa que estoy hiper distraído. Puedes pasar dos horas en Instagram y no hablar con la persona que tienes al lado. Esa distracción es lo que nos impide sentirnos conectados. La razón por la que la gente asiste a estos eventos en persona es porque todavía hay algo valioso y precioso en mirar a otra persona cara a cara, en escuchar su voz en vivo. Somos seres relacionales y la experiencia de estar con otro solo ocurre en la proximidad de compartir la misma habitación.
La decisión de la universidad de hacer este conocimiento accesible es un paso audaz para unir dos mundos: el público y el académico. Cualquier esfuerzo por construir un puente es un paso hacia el progreso, la colaboración y la co-creación.
Vivimos en mundos aislados. Pero cuando creamos estos espacios, los científicos obtienen nuevas ideas sobre los problemas reales de la gente y las personas conocen las soluciones que los científicos están descubriendo. El mundo no necesita nada más hoy que diálogos y conversaciones. La universidad está reconociendo que el mundo es un gran jardín con diferentes tipos de flores, pero todos somos parte del mismo jardín y podemos florecer juntos.
¿Cómo ve el futuro de la educación a escala global?
Mi sensación es que a medida que la IA y la tecnología se vuelvan más refinadas, nos preguntaremos cada vez más: cuál es el sentido de la vida, cómo somos mejores seres humanos, cómo mejoramos nuestras relaciones. Esas preguntas serán cruciales.
Muchos dicen: "la IA nos hará más distantes y solitarios". Yo creo que es ahí cuando la gente valorará más el poder de estar juntos. En la educación, espero que lleguemos a un lugar donde tengamos tiempo para aprender sobre nosotros mismos. El autoconocimiento y ser "rico en perspectivas" serán objetivos fundamentales.
¿Qué mensaje le enviaría a nuestros lectores interesados en la educación y las historias de vida?
Cualquiera que se preocupe por la educación sabe que se trata de asegurar que cada persona vea los dones que tiene y celebre los dones de los demás. Debemos cultivar currículos que enseñen a nuestros niños a ser mejores seres humanos, no solo mejores científicos o ingenieros. Ese ya no es el límite. El nuevo techo es: ¿cómo eres un mejor biólogo, pero también un mejor ser humano? Y lo otro es que debemos honrar la sabiduría de los estudiantes y de los niños pequeños. No podemos tratarlos como cubetas vacías en las que solo viertes información. Ellos ya tienen algo que ofrecer y debemos colaborar con ellos para crear el futuro que van a habitar.